hongos en las uñas

En resumen: los hongos en las uñas (onicomicosis) son una infección fúngica crónica que afecta a más del 10% de los argentinos, y que rara vez desaparece sola. Se manifiesta con uñas amarillentas, engrosadas o quebradizas, y su causa más común son los dermatofitos, sobre todo Trichophyton rubrum. El tratamiento depende de la extensión: lacas tópicas para casos leves, antimicóticos orales (como la terbinafina) para infecciones más avanzadas, con una duración de varios meses hasta que la uña sana termine de crecer. En Knuss podés iniciar el diagnóstico enviando fotos, con lectura de laboratorio incluida si hace falta confirmar el hongo, sin turno presencial.

Dr. Horacio Alonso, médico dermatólogo

Revisado por el Dr. Horacio Alonso — Médico Dermatólogo (M.N. 178201), docente universitario en la UBA. Última revisión médica: .

¿Notaste que una uña del pie se puso amarillenta, se engrosó o empezó a desmoronarse en los bordes? Es una de las consultas dermatológicas más frecuentes5, y en la gran mayoría de los casos tiene nombre y apellido: onicomicosis, conocida popularmente como “hongos en las uñas”. Según estimaciones de dermatólogos locales2, más del 10% de los argentinos convive con esta infección en algún momento de su vida, y estudios internacionales ubican la prevalencia global entre el 2% y el 8%11 de la población general, con picos más altos en consultorios y hospitales.

La buena noticia es que, aunque es una infección persistente y de evolución lenta, tiene tratamiento. La mala noticia es que rara vez se cura sola, y cuanto más se posterga la consulta, más difícil se vuelve resolverla. En esta guía te contamos qué es, por qué aparece, cómo reconocerla, qué opciones de tratamiento existen y cómo podés empezar tu diagnóstico sin moverte de tu casa.

¿Tenes las uñas alteradas y querés saber qué es?

Podemos evaluarte sin que tengas que salir de tu casa. Diagnóstico dermatológico online con receta digital en menos de 48 horas hábiles.

Iniciar consulta online

¿Qué son los hongos en las uñas (onicomicosis)?

La onicomicosis1 —también llamada tinea unguium en la jerga médica— es una infección de la uña producida por hongos que se alimentan de la queratina, la proteína que le da estructura y dureza. A diferencia de una mancha o un golpe, no es un problema estético pasajero: es una infección activa que, sin tratamiento, tiende a extenderse a otras uñas y a empeorar con el tiempo.

Los hongos responsables se dividen en tres grandes grupos: los dermatofitos (los más frecuentes, responsables de alrededor del 65% de los casos según estudios internacionales, con el Trichophyton rubrum como principal culpable)9, las levaduras del género Candida, y con menor frecuencia mohos no dermatofitos3. Esta distinción no es solo académica: el tipo de hongo influye en qué tratamiento va a funcionar mejor, razón por la cual un diagnóstico certero —y no una automedicación a ciegas— es clave desde el principio.

Es importante remarcar algo que muchas veces genera confusión: onicomicosis y pie de atleta no son lo mismo, aunque están relacionados y pueden coexistir. El pie de atleta (tinea pedis) afecta la piel, típicamente entre los dedos, con picazón, descamación y a veces mal olor. La onicomicosis, en cambio, ataca específicamente la uña. De hecho, es común que una infección de pie de atleta no tratada termine progresando hacia la uña adyacente, así que si ya tuviste hongos en la piel del pie, tenés un motivo extra para prestarles atención a tus uñas.

Causas y factores de riesgo

El hongo que produce la onicomicosis no aparece de la nada: necesita condiciones específicas para desarrollarse, y ciertos hábitos o características personales aumentan mucho la probabilidad de contraerla.

Calor y humedad. El principal factor ambiental es el calzado cerrado. Las zapatillas y los zapatos que no transpiran generan un microclima húmedo y cálido dentro del calzado —exactamente el ambiente que los dermatofitos necesitan para proliferar—. Por eso la infección es mucho más común en las uñas de los pies que en las de las manos.

Edad. La prevalencia aumenta notablemente con la edad12. Esto se explica por varios factores combinados: el crecimiento de las uñas se hace más lento con los años (lo que le da más tiempo al hongo para establecerse), la circulación periférica tiende a empeorar, y el sistema inmune se vuelve algo menos eficiente para combatir infecciones superficiales.

Diabetes. Las personas con diabetes tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar onicomicosis15, y en ellas la infección puede tener consecuencias más serias. La combinación de mala circulación periférica y menor sensibilidad en los pies (neuropatía diabética) hace que una infección fúngica no tratada pueda derivar en complicaciones más graves, incluyendo heridas que no se perciben a tiempo. Si sos diabético y notás cambios en tus uñas, la consulta no debería esperar.

Enfermedad vascular periférica. La mala circulación en las piernas y los pies —frecuente en personas con enfermedad venosa crónica— también eleva el riesgo, porque dificulta que el sistema inmune y los tratamientos lleguen de forma efectiva a la zona afectada.

Otros factores. Caminar descalzo en espacios públicos húmedos (piletas, vestuarios, duchas de gimnasios), compartir calzado o elementos de pedicura sin esterilizar, traumatismos previos en la uña, y tener un familiar directo con onicomicosis (hay cierto componente de susceptibilidad genética) completan la lista de factores que aumentan el riesgo.

Síntomas: cómo reconocer una uña con hongos

La onicomicosis avanza de forma gradual, por lo que muchas veces se subestima al principio. Estos son los signos más característicos:

  • Cambio de color. Es habitual que la uña tome un tono amarillento, aunque también puede volverse blanquecina, marrón o incluso verdosa en casos con sobreinfección bacteriana.
  • Engrosamiento. La uña se vuelve más gruesa de lo normal, a veces de forma notoria, y puede volverse difícil de cortar con un cortaúñas convencional.
  • Fragilidad y desmoronamiento. Los bordes se vuelven quebradizos, se astillan o se desmenuzan con facilidad.
  • Deformidad. La uña puede perder su forma habitual, curvarse o levantarse del lecho ungueal (la piel debajo de la uña).
  • Olor. En casos más avanzados puede aparecer un olor desagradable, producto de la acumulación de detritos debajo de la uña levantada.
  • Dolor. No es un síntoma inicial típico, pero en infecciones avanzadas o con presión del calzado puede volverse molesto o directamente doloroso.

Un dato clínico relevante: la uña que se afecta con mayor frecuencia es la del dedo gordo del pie, aunque cualquier uña puede infectarse y, sin tratamiento, es común que la infección se propague a las uñas vecinas. También existe una variante llamada onicomicosis superficial blanca, en la que el hongo invade solo la capa más externa de la uña, generando manchas blancas y opacas en la superficie en lugar de afectar todo el grosor.

Si notás alguno de estos signos, vale la pena no asumir automáticamente que “es solo estética” y dejarlo pasar. Cuanto antes se identifique el problema, más simple —y más corto— suele ser el tratamiento. (Si en cambio lo que ves no encaja con hongos —color azulado, líneas oscuras, hundimiento repentino— puede ser otra causa: te contamos más en nuestra guía sobre qué revelan los cambios en las uñas sobre tu salud.)

Tipos de onicomicosis: no todas se ven ni se tratan igual

Otro motivo por el que la automedicación no es una buena idea es que “hongos en las uñas” en realidad agrupa varias presentaciones clínicas distintas, cada una con un patrón de aparición diferente y, en algunos casos, un abordaje terapéutico distinto:

  • Onicomicosis subungueal distal y lateral.8 Es la forma más común, por lejos. El hongo ingresa por el borde libre de la uña (la punta) o por los laterales, y va avanzando hacia la raíz. Es la que típicamente vemos con engrosamiento, cambio de color amarillento y desprendimiento progresivo del lecho ungueal.
  • Onicomicosis superficial blanca. En esta variante, menos frecuente, el hongo no invade todo el espesor de la uña sino solo su capa más externa, generando manchas blancas y opacas, algo así como “tiza” sobre la superficie. Suele responder mejor a tratamientos tópicos porque, justamente, no compromete las capas profundas.
  • Onicomicosis subungueal proximal. Es la menos común en personas sanas y el hongo ingresa por la base de la uña (la cutícula). Suele asociarse a alguna alteración del sistema inmune, por lo que su aparición amerita una evaluación algo más exhaustiva.
  • Onicomicosis candidiásica. Causada por levaduras del género Candida en lugar de dermatofitos, suele afectar más a las uñas de las manos que a las de los pies, y es más frecuente en personas que tienen las manos en contacto prolongado con agua o humedad (por ejemplo, por su trabajo).

¿Por qué importa esta distinción para vos como paciente? Porque el tipo de hongo y el patrón de invasión influyen directamente en si un tratamiento tópico va a alcanzar o si hace falta ir directo a la vía oral, y también en el pronóstico de cuánto tiempo va a llevar la recuperación. Es exactamente el tipo de matiz que un dermatólogo evalúa al ver fotos o al analizar una muestra en laboratorio, y que es imposible determinar solo “a ojo” desde una búsqueda en internet.

¿Buscás tratamiento para las uñas?

Podemos evaluarte sin que tengas que salir de tu casa. Diagnóstico dermatológico online con receta digital en menos de 48 horas hábiles.

Iniciar consulta online

Diagnóstico: ¿cómo confirmar que son hongos?

No todo cambio en una uña es onicomicosis. Psoriasis ungueal, traumatismos, y otras condiciones pueden generar síntomas parecidos, así que el primer paso siempre es un diagnóstico certero antes de empezar cualquier tratamiento.

El proceso diagnóstico tradicional combina el examen clínico (la evaluación visual de un dermatólogo entrenado para reconocer los patrones característicos de la infección) con un estudio complementario cuando hace falta confirmarlo: el examen micológico directo, que consiste en tomar una pequeña muestra de la uña afectada y analizarla en laboratorio para identificar el hongo responsable. En algunos casos se suma cultivo o técnicas más avanzadas como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR).

Acá es donde la telemedicina cambió las reglas del juego. Durante los últimos años, distintos trabajos científicos —incluyendo recomendaciones publicadas a raíz de la pandemia de COVID-19— evaluaron específicamente cómo abordar el diagnóstico y seguimiento de la onicomicosis de forma remota14, y concluyeron que la telemedicina permite un manejo accesible y de calidad para gran parte de los casos, manteniendo la conexión entre paciente y dermatólogo sin necesidad de trasladarse a un consultorio. Esto no es una improvisación: es un modelo de atención respaldado por la literatura médica, especialmente indicado para el seguimiento de pacientes que ya iniciaron tratamiento o para una primera evaluación orientativa a partir de fotos claras de la zona afectada.

En Knuss aprovechamos exactamente esa ventaja: podés enviar fotos de tu uña, un dermatólogo las evalúa, y si hace falta profundizar el diagnóstico con un estudio micológico, la lectura del resultado de laboratorio está incluida en la consulta, sin cargo adicional. Es la manera de combinar la comodidad de la consulta online con el rigor de un diagnóstico bien fundamentado, sin que tengas que elegir entre rapidez y precisión.

Tratamiento: tópico vs. oral

TratamientoCuándo se indicaDuración aproximadaEfectividad reportada
Laca/esmalte antimicótico (tópico)Casos leves, uña parcialmente afectada, sin compromiso de la matriz6–12 meses<10% como monoterapia en infecciones establecidas
Terbinafina oralInfección extensa, varias uñas afectadas o compromiso de la matriz6 semanas (manos) a 12 semanas (pies), con crecimiento visible en meses~80%
Itraconazol oralAlternativa cuando la terbinafina no es aptaSimilar a terbinafina, esquema continuo o pulsadoSuperior a placebo, algo por debajo de terbinafina
Láser (IPL)Complemento, no reemplazo, junto al tratamiento convencionalVarias sesionesEvidencia limitada, en evaluación

Acá es donde más mitos circulan, así que vale la pena ser claros: el tratamiento de la onicomicosis casi nunca es tan simple como “ponerse una crema” porque las uñas tienen una estructura muy distinta a la piel.

Tratamientos tópicos (lacas y esmaltes antimicóticos).

Existen antimicóticos en formato de laca que se aplican directamente sobre la uña, de forma similar a un esmalte. Son una opción cómoda y con pocos efectos secundarios, pero tienen una limitación importante: penetran poco en la uña, especialmente cuando está muy engrosada, por lo que su efectividad como monoterapia suele ser baja —algunas fuentes clínicas la ubican por debajo del 10% cuando se usan solas en infecciones ya establecidas2—. Por eso, las guías internacionales los recomiendan principalmente para casos leves a moderados8, con compromiso parcial de la uña y sin afectar la matriz (la raíz de la uña).

Tratamiento oral (antimicóticos sistémicos).

Cuando la infección es más extensa, compromete varias uñas o afecta la matriz ungueal, el tratamiento de elección pasa a ser oral. La terbinafina es el antimicótico oral más utilizado y mejor estudiado para este propósito, con tasas de curación reportadas alrededor del 80% en los estudios clínicos6, muy por encima de alternativas más antiguas como la griseofulvina. Una revisión sistemática de la biblioteca Cochrane —una de las fuentes de evidencia médica más rigurosas que existen— comparó distintos antifúngicos orales y confirmó que tanto la terbinafina como el itraconazol son claramente superiores al placebo, y que la terbinafina supera a la griseofulvina en efectividad13.

El tratamiento oral no está exento de consideraciones: requiere control médico porque puede interactuar con otros medicamentos y, en casos puntuales, generar efectos sobre la función hepática, por lo que no se recomienda en personas con enfermedad hepática o renal crónica, ni durante el embarazo o la lactancia16. Esta es otra razón de peso para no automedicarse: el antimicótico correcto, la dosis y la duración del tratamiento dependen de tu historia clínica particular.

Un punto clave sobre los tiempos.

A diferencia de una infección de piel, que puede resolverse en días, tratar una onicomicosis lleva meses. Esto no es porque el tratamiento “no funcione”, sino porque hay que esperar a que la uña sana vuelva a crecer completamente desde la raíz, desplazando a la uña infectada. Las uñas de los pies tardan bastante más que las de las manos en completar ese ciclo de crecimiento, así que la paciencia es, literalmente, parte del tratamiento.

Opciones complementarias.

En los últimos años surgieron alternativas como el láser (IPL)4 y nuevos antimicóticos tópicos de mejor penetración, aprobados específicamente para aumentar la cantidad de uña sana visible. Son opciones a evaluar caso por caso, generalmente en combinación con el tratamiento convencional y no como reemplazo de este en infecciones ya establecidas.

¿Cuándo consultar de urgencia?

Aunque la onicomicosis rara vez es una emergencia médica, hay señales que sí ameritan una consulta prioritaria, sin esperar:

  • Sos diabético.15 Como mencionamos antes, la combinación de mala circulación y menor sensibilidad en los pies hace que cualquier infección —incluida la fúngica— pueda complicarse silenciosamente. En personas con diabetes, el cuidado de los pies y las uñas debe tomarse con más seriedad que en la población general.
  • Dolor significativo, especialmente si se acompaña de calor o hinchazón alrededor de la uña.
  • Signos de infección bacteriana sobreagregada: enrojecimiento intenso, supuración, mal olor marcado o fiebre.
  • La uña se levanta por completo o hay riesgo de pérdida de la uña.
  • Tenés otra condición que compromete tu inmunidad (por ejemplo, estás en tratamiento oncológico o inmunosupresor), ya que en estos casos las infecciones fúngicas pueden evolucionar de forma menos predecible.

Fuera de estos escenarios, no hace falta esperar a que la situación empeore para consultar: cuanto antes se diagnostique, menos uña afectada hay que “esperar a que crezca sana”, y el tratamiento suele ser más corto.

Prevención y recurrencia

Un dato que sorprende a muchos pacientes: la onicomicosis tiene una tasa de recurrencia alta, incluso después de un tratamiento exitoso. Esto no significa que el tratamiento haya fallado, sino que el entorno (calzado, ambientes húmedos) puede volver a exponer la uña sana al hongo si no se toman algunos recaudos.

Algunas medidas respaldadas por la evidencia para reducir el riesgo de reinfección:

  • Desinfectar o renovar el calzado que usaste mientras tenías la infección activa, ya que puede quedar contaminado con esporas del hongo.
  • Evitar caminar descalzo en piletas públicas, duchas de gimnasios y vestuarios; usar chancletas o sandalias en esos ambientes.
  • Mantener los pies secos, especialmente entre los dedos, después de bañarte o hacer actividad física.
  • Usar medias que permitan transpirar y cambiarlas a diario, evitando materiales sintéticos que retengan humedad.
  • Tratar el pie de atleta apenas aparece, para evitar que progrese hacia las uñas.
  • Considerar el uso preventivo de antimicóticos tópicos en personas con antecedentes de onicomicosis recurrente, bajo indicación médica.

Empezá tu consulta online

Consulta dermatológica online en Knuss

Si reconocés alguno de los síntomas que describimos, no hace falta que esperes un turno presencial para dar el primer paso. En Knuss podés iniciar tu consulta ahora: enviás fotos claras de la uña afectada, un dermatólogo las evalúa, y si el caso lo requiere, te indicamos el estudio micológico correspondiente —con la lectura del resultado de laboratorio incluida en la consulta—. Recibís un diagnóstico orientativo y, si corresponde, tu receta digital, sin salir de tu casa.

Preguntas frecuentes

¿Los hongos en las uñas se curan solos?

No. A diferencia de otras infecciones leves, la onicomicosis es crónica y no tiende a resolverse espontáneamente. Sin tratamiento, lo habitual es que se mantenga estable o empeore con el tiempo, e incluso se propague a otras uñas.

¿Cuánto tarda en curarse una onicomicosis?

Depende del tratamiento y de qué uña esté afectada, pero en general hablamos de varios meses. Las uñas de las manos completan su crecimiento en alrededor de seis meses; las de los pies tardan bastante más. El “éxito” del tratamiento se mide cuando termina de crecer uña sana desde la raíz, no cuando desaparecen los síntomas visibles de la parte ya afectada.

¿Es lo mismo pie de atleta que hongos en las uñas?

No, aunque están relacionados. El pie de atleta (tinea pedis) afecta la piel del pie, típicamente entre los dedos, con picazón y descamación. Los hongos en las uñas (onicomicosis) afectan específicamente la uña. Es común que uno derive en el otro si no se trata a tiempo.

¿Puedo tratarlo solo con esmalte antimicótico?

En casos leves, con compromiso parcial de la uña y sin afectar la raíz, puede ser una opción válida. Pero en infecciones más extendidas su efectividad como único tratamiento es baja, y lo más probable es que un dermatólogo te indique un antimicótico oral para lograr una cura real. La única forma de saber qué corresponde en tu caso es con un diagnóstico adecuado.

¿Es contagioso?

Sí, aunque el contagio directo persona a persona no es tan común como el contagio ambiental: caminar descalzo en superficies húmedas compartidas (piletas, duchas, vestuarios) o usar calzado o elementos de pedicura de alguien infectado son las vías más frecuentes.

¿Cómo funciona el diagnóstico online con laboratorio incluido?

Enviás fotos claras de la uña afectada a través de la plataforma de Knuss. Un dermatólogo evalúa el caso y, si es necesario confirmar el diagnóstico con un estudio micológico, te indicamos cómo realizarlo; la lectura del resultado por parte del dermatólogo está incluida en el valor de la consulta, sin costo adicional. Todo el proceso —desde la primera evaluación hasta la receta digital, si corresponde— es 100% online.

Fuentes bibliográficas

  1. Sociedad Argentina de Dermatología (SAD)
  2. Nueva Dermatología – Tratamiento de onicomicosis
  3. Revista Dermatología Argentina (SAD) – Hospital Nacional de Clínicas, UNC
  4. Rodríguez Palacios Dermatología – Onicomicosis y tratamiento con luz pulsada
  5. Consultorios Dorman – Dermatología clínica y estética
  6. AccessMedicina (McGraw Hill) – Vademécum académico: terbinafina
  7. British Association of Dermatologists – Guía de tratamiento de onicomicosis
  8. S1 Guideline Onychomycosis – Sociedad Alemana de Dermatología
  9. Sigurgeirsson & Baran – Prevalencia global de onicomicosis (JEADV)
  10. Onychomycosis: a review (JEADV)
  11. Onychomycosis in the 21st Century – Diagnóstico, epidemiología y tratamiento
  12. Prevalencia global de onicomicosis en poblaciones especiales (2024)
  13. Cochrane – Antifúngicos orales para el tratamiento del pie de atleta
  14. Recomendaciones de diagnóstico y tratamiento de onicomicosis vía telemedicina (PMC)
  15. Onychomycosis in Diabetics – Complicaciones en pacientes diabéticos (PMC)
  16. CIMA (AEMPS) – Prospecto oficial de terbinafina
  17. IQB – Vademécum: terbinafina

Dr. Horacio Alonso, médico dermatólogo

Revisado por el Dr. Horacio Alonso — Médico Dermatólogo (M.N. 178201), docente universitario en la UBA. Última revisión médica: .

Este artículo tiene fines informativos y no reemplaza una consulta médica. Ante cualquier duda sobre tu situación particular, consultá con un dermatólogo.